Falleció Carlos Menem

Nacionales 14 de febrero de 2021
El exmandatario, que gobernó de 1989 a 1999, se convirtió en la figura más importante y polémica de la política de su país en la década de los noventa
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Este domingo, y tras pasar dos meses internado en el sanatorio Los Arcos, donde había sido ingresado por una infección urinaria, murió el ex presidente Carlos Saúl Menem. A mediados del año pasado, el ex mandatario había pasado 15 días en el Instituto del Diagnóstico y Tratamiento por una neumonía bilateral.

Carlos Saúl Menem nació el 2 de julio de 1930 aunque, jocosamente, por coquetería, solía sostener que era de 1935. Lo cierto es que su primer respiro lo dio en Anillaco, en el departamento riojano de Castro Barros.

Menem había ganado las elecciones en 1989 como un caudillo del interior que prometía la “revolución productiva” enfundado en un poncho norteño y con largas patillas. Pero el caudillo pronto afeitó sus patillas y cambió el poncho por trajes Armani. Y descolocó al peronismo. Hizo alianza con los sectores más conservadores del partido y nombró en su Gobierno a figuras de la derecha tradicional. El peronismo progresista pronto rompió con él y le hizo la guerra.

Pero la bonanza económica frenó las revueltas internas. Menem selló un pacto con el radical Raúl Alfonsín para introducir la reelección en la Constitución y en 1995 repitió mandato. Su segundo periodo puso en evidencia el agotamiento lento pero imparable del modelo de convertibilidad.

El 14 de mayo de 1989 Menem se impuso al radical Angeloz por el 49,3% del electorado. Ese mediodía, luego de votar, tomó una avioneta y se trasladó a almorzar a Anillaco, su pueblo, su gente. El 8 de julio asumió anticipadamente la Presidencia de la Nación con una economía en estado de descomposición y una inflación de alrededor del 5.000% anual. Sorprendió cuando designó a Miguel Roig, alto ejecutivo de la empresa Bunge y Born, en el Palacio de Hacienda. Los resultados que se esperaban del grupo no fueron satisfactorios y en esos tiempos dramáticos, en el que no faltaron presiones partidarias y militares, el riojano Erman González condujo la Economía a partir de diciembre. Cumplido el duro período inicial de poner orden con un programa de shock, en abril de 1991, llegó Domingo Felipe Cavallo y se afianzo un período de crecimiento económico, inflación moderada y tranquilidad social. El denominado “Plan de Convertibilidad”, de recuperación de la moneda nacional, comenzó a dar sus frutos. Tras estos resultados comenzó un plan de privatizaciones y de inversiones externas directas. A decir verdad eran organismos del Estado en desuso y bancarrota que debían volver a funcionar. No todo fue prístino y en muchos casos hubo serias quejas.

Sin embargo, en octubre de 1993, el partido en el poder ganó las elecciones de medio término y al año siguiente, tras el respaldo electoral, logró negociar con la oposición una reforma constitucional, que garantizaba una reelección presidencial como punto llamativo. En 1995, Menem fue consagrado candidato nuevamente y comenzó la campaña, con un mal presagio. En marzo, “Carlitos” el hijo mayor del matrimonio pereció en un accidente. Sin que hasta el presente, la investigación del hecho haya dado resultados definitivos.

Su segundo mandato fue rico en acontecimientos, no todos positivos. En 1996, la dupla Menem-Cavallo se rompió y la política económica entró en lo que dio en llamarse “piloto automático”. Por una parte perdió el impulso inicial y por la otra Menem, imaginando una “re-re”, abandonó las reformas de segunda generación. En el medio de todo esto apareció de las sombras una venta de armas a Ecuador en plena disputa con Perú, nuestro histórico amigo y luego aliado en la guerra de las Malvinas.

En 1999 la sociedad buscó en las urnas un poco de seriedad y tranquilidad. Ya no alcanzaban los éxitos de la política exterior del canciller Guido Di Tella y el “efecto Tequila” no ayudo. En 1997 tuvo una señal, en las elecciones de medio término se impuso un frente electoral de centro-izquierda, especialmente en la provincia de Buenos Aires. Luego, en 1999, con “el dicen que soy aburrido”, Fernando de la Rúa, el candidato radical, ganó las elecciones con el 48,5% de apoyo.

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