Coronavirus: Cómo ayudar a las víctimas de abuso sexual infantil aisladas con sus abusadores

NACIONALES 22 de abril de 2020
Los menores no pueden salir a denunciar ni tienen herramientas específicas, como líneas telefónicas para pedir auxilio. Con la Justicia virtualmente paralizada, hay pedófilos que tienen orden de captura, pero siguen prófugos.
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Las mujeres víctimas de violencia de género tienen líneas de ayuda establecidas, para pedir asistencia o denunciar durante el aislamiento y pueden salir a la calle para dirigirse a alguna dependencia policial o judicial. En cambio, las niñas y niños que podrían estar siendo objeto de abuso sexual en este contexto de encierro a causa de la pandemia de Covid-19, están desamparados.

Enrique Stola, médico psiquiatra especializado en la problemática de abuso sexual y perito en causas judiciales, da su mirada sobre los grupos en riesgo: "Las mujeres la están pasando muy mal.Tienen algunos recursos, aunque son difíciles de usar por el control que ejercen sobre ellas los violentos. Para las que están en situación de trata y prostitución, el control es aún peor y el peligro más grande. Trans y travestis además reciben represión de muchos individuos de las fuerzas de seguridad".
Hay que considerar lo que atraviesan chicos y chicas abusados en esta situación inédita, en la que no pueden salir y están sometidos a una vigilancia constante por parte de su posible abusador. Es poco probable que puedan llamar al 144, al 911 o a otros números. "Para ellos, para ellas, lo único que se me ocurre es que el Ministerio de Educación y los ministerios provinciales implementen clases de Educación Sexual Integral. Eso puede generar cierta devolución, que alguien pueda decir 'esto me está pasando a mi'. Si logramos que un solo chico o chica lo haga, estaremos haciendo un gran bien", alega.
En barrios de clase media, las escolarización es virtual, pero ¿qué pasa en los lugares donde no hay acceso a computadoras ni Internet? Los padres y madres retiran de la escuela cuadernillos de fotocopias, y en estos casos no hay interacción inmediata de los chicos con los docentes. ¿Cómo garantizar el contacto para denunciar allí?
"Yo me imagino que donde hay acceso a aulas virtuales se pueden usar dibujos animados de apoyo, para mostrar las situaciones de abuso que un niño o niña tiene derecho a denunciar. Dejando bien en claro 'si esto te pasa, nos lo podés contar'. Y en los cuadernillos, se pueden incluir comics y preguntas motivadoras, eludiendo la vigilancia del abusador", aventura Stola.

El especialista argumenta que estas iniciativas se deben articular desde el Estado, para que las víctimas estén cuidadas. "No se necesitan fondos especiales para eso, solo voluntad y creatividad", apunta.
Nora Schulman es integrante del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CASACIDN) y coincide en señalar lo preocupante de la situación actual. "La realidad es sumamente difícil. Los chicos y chicas están verdaderamente conviviendo con los abusadores. Incluso durante las clases, hay pedófilos que se introducen en el zoom, y aparecen pornogarfía, violaciones. Nos llegan muchos casos, de distintas provincias. Las mujeres objeto de violencia también están cautivas, pero los niños y niñas están mucho más restringidos porque no pueden salir, y tienen menos posibilidades en general. Esto está afectando severamente su salud mental", dice.
El Comité elaboró un documento que enciende la alarma. En uno de sus pasajes, destaca que el "hogar" se ha convertido en una trampa mortal, un lugar siniestro y sin salida donde pueden cometerse incestos y que el contexto de encierro "produce un inmediato quebrantamiento de la subjetividad de la víctima cuando convive con un abusador".
También apunta a la angustia de las madres que no conviven con sus hijos porque estos fueron forzosamente revinculados por la justicia con sus padres abusadores, y están atravesando una situación traumática.
El Comité anticipa que después del aislamiento aflorarán los traumas y que es imperioso seguir trabajando en una campaña pública, como se estaba haciendo antes de que se desencadenara la emergencia, para facilitar las denuncias. Según el documento, los abusos son "otra pandemia” invisibilizada en la sociedad ya que solo quedan registrados los casos que llegan a la justicia, siendo espeluznante la cantidad de casos que no son abordados porque no se realiza ninguna denuncia.

Nota: Clarín

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